Y una vez más el arriesgar hizo ganar, jugar de manera espectacular y propositiva dio resultado. Parecía que en el primer semestre simplemente era vistoso y atractivo este desempeño pero poco redituable, afortunadamente el Destino es sabio y premió la entrega y la buena intención.
Desde antes de que se acercara la conclusión ya se vislumbraba el éxito, era innegable y se notaba claramente que esta vez los resultados serían más que positivos a pesar del bajón a medio segundo semestre. Perdían importancia los descalabros a medida que se iba encontrando el funcionamiento adecuado y este probaba que la falta momentánea de resultados obedecía más a cuestiones ajenas que a ineficacia del sistema ejecutado.
En fin, para todos los que son temerosos y prefieren guardar su potencial por miedo a arriesgar, que pena me siguen dando. Por cierto, que bueno que también en el football se logró, mi equipo alcanzó un campeonato más jugando a proponer y agradar, de manera espectacular y poco expeculativa.