¿Recuerdas que alguna vez escribí sobre las oportunidades que se toman y se dejan y se nos hace tarde en una plática de café con la persona a la que dejamos ir?
¿Cómo ser congruente luego de escribir Las cuatro y diez y Contigo en la distancia? En el primero digo claramente que no hay que dejar pasar las oportunidades; en el segundo, que la distancia no debería ser nuestro mejor lugar para decir las cosas. Qué difícil se lee poder actuar así. Y sigue la pregunta del primero ¿cómo saber si era ese el momento, la situación, la persona? Y la respuesta en el aire seguirá porque si hubiera una fórmula mágica para saberlo no habría reflexiones que me llevaran a escribir esta madrugada ni canciones como las que se citan a continuación intercaladas con el resto de mi texto.
Imaginemos que esa oportunidad se me pasó y que era contigo. Existen ahora dos opciones, la primera es que (lamentablemente) me vea atrapado en la dificilísima situación en la que se me pasó por completo ese chance de ser feliz a tu lado. Y te topo luego de algún tiempo; y me recuerda el verte tantas cosas que en algún lado había dejado en suspenso [a tu vuelta, Fernando Delgadillo]; y me acuerdo de que escribí que las cosas se dicen y no se guardan; y lo hago, te cuento que no partió tu recuerdo incesante y aun me despierto al eco de tu risa [a tu vuelta, Fernando Delgadillo], que en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin ti [sin documentos, Los Rodríguez], que me lamento por no estar allá [monitor, Volován] a tu lado, que estoy dispuesto al idilio de amarte otra vez [un milenio después, Alejandro Filio] y que siento que un milenio pasó sin voltearnos a ver a la cara [un milenio después, Alejandro Filio], siguiendo con una mirada a tus ojos, una sonrisa y luego decirte que estás mucho más guapa, y preguntarme si ¿será que te embellece ser feliz? [pasaba por aquí, Pedro Guerra] ¿Qué pasaría, quedaría en ti? Supongo que ya sería demasiado tarde para arrepentirse, por eso voy a hacer todo lo posible porque no lleguemos a ese punto y nos quedemos en la otra opción, en una separación temporal (si es que la hay) y un reencuentro lleno de… mmm… de… pues de eso de lo que los encuentros deben estar hechos que hace que las cosas duren y la magia de las miradas se sienta en cada beso y el amor de esos besos se propague de ti hacia mi y de mi hacia ti y nos recorra y… y… que pase lo que el Destino tenga dicho.
En resumen, para ser congruente luego de escribir así simplemente(?) debo seguir mi Guía musical para vivir plenamente, actualizarla y confiar en el Destino…qué cosas se me ocurren, todo esto es tan pueril [pasaba por aquí, Pedro Guerra] ¿o no?
PD: He estado dudando en mandarte en esta carta con citas robadas todos los besos del mundo, pero ¿cómo van a caber tantos besos en una canción? [peor para el sol, Joaquín Sabina] mejor te adelanto que si no te apreciara tanto te daría un beso que te haría temblar (pero que) como yo te aprecio mucho te lo (¿solo uno?) voy a dar igual [los calientes, Babasónicos] cuando el Destino me permita volver a tu lado.