Frecuentemente nos topamos con canciones que son una nueva versión de otra, y a veces esta nos parece mejor que la original. Casi siempre los artistas inician repitiendo lo que otros hacen, luego poco a poco van encontrando lo que desean escribir y componer y hacer, pero hay veces en que ya una vez definido el estilo deciden recrear alguna canción de otra persona. Tal es el caso de grupos como Molotov que siempre toma solo una parte de la canción original y la transforma, o Café Tacvba que añade sentimiento en medida justa para despertar el deseo de escuchar su versión.
Estas nuevas versiones logran ser mejores que las originales porque los arreglos hechos, la actualización del sonido, el cambio de ritmo, de sentido, la reinterpretación, la renovación del sentimiento que se les da, el entorno de los que la escuchamos, lo que hemos vivido o todas esas cosas al mismo tiempo permiten una mejor conexión de la que se alcanzó la primera vez.
Ahondando un poquito más se me ocurre que debe haber algo que permita definir cuando un ‘cover’ es mejor que la original, tal vez con algunas preguntas podríamos lograr establecer algo para luego presentar la lista de mis siete mejores ‘covers’ del rock en español.
¿La versión original debe haber trascendido?
No, quizá el ‘cover’ le dé esa trascendencia y eso de entrada ya lo haría mejor. Si trascendió, la nueva versión tendrá más merito al superarla porque haría de algo muy bueno algo mejor y eso no es fácil, es arriesgado pues podría vivir a la sombra de las comparaciones e incluso se dirá que fue empelada como trampolín. Para redondear la respuesta nos basta con decir que no es condición que la versión original haya trascendido pero que eso facilita las cosas, y como las hace menos meritorias entonces buscaremos canciones que hayan sido buenas desde un inicio y se hayan mejorado.
¿Debe haber sido buena?
Parte de esta respuesta está en la anterior, pero diremos que no, simplemente debe tener algo que la haga digna de ese deseo de ser reinterpretada, quizá la letra tiene una gran conexión con el nuevo interprete y eso hace que este le dé mayor sentimiento y sea capaz de transmitirlo a los escuchas logrando esa misma conexión que en él se dio; quizá el ritmo sea el eslabón que hace buena a la nueva versión a pesar de que la original no lo fue, pero si solo es el ritmo lo que logra esto entonces la letra o algún otro factor eran lo suficientemente atractivos para que el nuevo interprete se fijara en esta pieza musical y deseara ‘cubrirla’.
¿Tiene que ser totalmente distinta?
No, basta con que tenga un sello distintivo que permita diferenciarlas, aunque es muy probable que entre más notoria esa diferencia con la original mayor la cantidad de puntos que obtiene al momento de darle la calificación que la hace mejor.
Y ahora pasemos a la lista que anuncié:
Café Tacvba – Una mañana [José José] La versión del unplugged que hicieron los tacvbos para una cadena de videos está llena de emotividad, de sentimiento, de conexión con el público que asiste a esa presentación y la voz de Rubén, con las percusiones, el ritmo y la belleza de la letra forman un conjunto simplemente riquísimo.
Los Fabulosos Cadillacs – La parte de adelante [Andrés Calamaro] En el año de 1999 salió a la venta el último disco (de hecho fueron dos: La marcha del golazo solitario y Tributo a Sandro un disco de rock en donde los Cadillacs participan con ‘Porque yo te amo’) con canciones grabadas en estudio por esta banda argentina que es, sin temor a equivocarme, una de las cinco más influyentes en el rock en español de las últimas décadas. Luego de siete años LFC regresó a un estudio de grabación para crear una versión cargada de sentimiento, por lo que para ellos representa interpretar un tema de Calamaro (quién les produjo su segundo disco, Yo te avisé, en 1987, a mi juicio el primero donde los Cadillacs alcanzan ese sonido que los caracteriza) y por la letra misma de la versión original. Definitivamente todo se dio de la mejor manera para que tanto fans de Calamaro como de LFC coincidan en que la interpretación de los últimos supera la original en cuanto a la manera de llegarle a la gente y sobre todo las implicaciones que tiene este reencuentro.
Ely Guerra – Júrame [María Greever] Existen muchas versiones de esta canción, pero ninguna como la que Ely casi a capella y llena de sensualidad ejecuta en sus conciertos, un performance que si se ha visto y una versión que si se ha escuchado con los ojos cerrados no se olvidará jamás.
Botellita de Jerez – Jefe de jefes [Los tigres del norte] La botellita aprovechó muy bien la temática de esta canción para hacerle las variaciones suficientes y necesarias para mantener su guacarock y así hacer de esta canción una protesta y meterle la comicidad que los caracteriza. Mucho más divertida y, repito, no tan apegada a la original, incluso el ‘jefe de jefes’ se convierte en algo distinto y casi contrario a lo planteado por Los tigres del norte, una reinterpretación total; se nota un trabajo de creatividad con el sello de una de las bandas de culto en el rock de nuestro país.
Café Tacvba – Como te extraño mi amor [Leo Dan] El tercer disco de esta banda mexicana se integra casi únicamente de ‘covers’, la octava pista o la número infinito (vean la contraportada) o la última es una nueva versión de una canción exitosa del rock n roll en español, sí, del que se hacía en Latinoamérica mayoritariamente traduciendo las versiones que salían en inglés en los años 1960’s y principios de los 1970’s. En la versión de la banda de ciudad Satélite parece que se ha experimentado con mayor intensidad la situación descrita en la canción porque Rubén hace todo por comunicar los sentimientos en cada frase, el resto de la banda le proporciona el marco perfecto para que el mensaje llegue claro y el escucha lo retenga dentro de si atesorándolo.
Volovan – Te quiero [Hombres G] Una canción muy romántica pero de lo más meloso que hay en este planeta en su versión original, probablemente la más famosa de este grupo español ochentero. Sinceramente el arreglo de los mexicanos hace que ya no me de pena decir que me gusta, le dejan el sentimiento a la voz y le ponen música de verdadero rock, mucho más rápida y rítmica.
Los aterciopelados – Penas [Sandro] De colombianos para un argentino, dejando la letra intacta, reutilizando ese órgano tan característico de la música setentera sudamericana y agregando un beat muy de los noventas, este es un ejemplo de que un buen ‘cover’ no tiene que cambiar totalmente la versión original, pero tampoco tiene que ser un mero cambio de artista.
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