Han pasado varios meses desde que fingiste tu desaparción. Sin duda te seguirán buscando, pero sin el mismo empeño. Durante este tiempo te has mantenido escondido, al asecho, a la espera del siguiente movimiento. Tu apariencia cambió, pero eso ocurre con frecuencia. Es una época lluviosa y buscas un lugar tranquilo donde leer y tomar un café, o quizá un te, aun no sabes, pero necesitas algo para no llamar la atención mientras esperas a alguien que te ayudará a descubrir quién te había tendido esa trampa dentro de la Agencia.
No pasa mucho tiempo cuando llega, te extiende un chip, y un papel con un número telefónico. Cruzan una mirada y entiendes que será la vía de comunicación, memorizas el número y lo guardas un instante, luego lo quemarás.
Platican, de un supuesto viaje suyo por Francia, y al cabo de una media hora se despide "olvidándo" un bolso con documentos. Son tus nuevas identificaciones, algunos datos sobre tu pasado, e instrucciones que complementan lo que la charla recién concluida dejo entrever. Dos días te quedan para memorizar tu nuevo rol, dos días e iniciará una etapa como infiltrado en un Centro de Investigación.