domingo, noviembre 04, 2007

Reporte desde la zona de resistencia al cambio


Arlington, VA Domingo 4 de Noviembre de 2007

Tumbas, blancas en su mayoría, de distintos tamaños y correspondientes a distintas fechas, distintas guerras. Más tumbas, más guerras, más muertos, muchos más porque estas son solo las de los triunfadores. Condecoraciones, nombres, fechas, batallones, divisiones ¿cuántas personas hubo detrás de cada una de éstas? Veteranos y sus familias que recuerdan con nostalgia "aquellos días de gloria" y todo su "heroísmo".

El teatro de la guerra continua presentando sus funciones, y para mantener la ilusión viva en los expectadores hay que tener un salón de la fama, entregar premios a lo más destacado, hacer monumentos, mantener torres derrumbadas luego de varios años de los supuestos ataques, construir cementerios enormes, inventar rituales para cuidar tumbas de soldados que nadie conoce pero a los que todos les deben mucho, transmitir continuamente en cadena nacional la gloria que la nación alcanza con cada ataque a las "fuerzas enemigas", mantener las heridas vivas y dolientes, todo lo que sea necesario para que las mentiras representadas se vuelvan creíbles.

El monumento de Iwo Jima explica que la ardua batalla librada en dicho lugar consistió en superar 21,000 hombres japoneses con 70,000 y así tomar una isla para atacar mejor. Enlista con letras doradas las guerras peleadas por los marines. Alaba el levantamiento de la bandera en territorio enemigo. La capital norteamericana está repleta de manifestaciones similares, helicopteros que sobrevuelan la ciudad y sus alrededores, sistemas de defensa, espionaje(?) informático y telefónico(?), yo diría más bien "monitoreo de rutina". Su capital financiera es el claro ejemplo de un sitio donde se pretende conservar la herida viva, pero que dada su historia de constantes cambios y mezclas ha logrado superar lo acontecido y ver más allá, vislumbrando las mentiras y errores.

La nación más belicosa del último siglo se debate entre seguir cegándose y asegurar que tienen la razón o aceptar que han errado el camino, que se han creído con un derecho que nadie tiene. Su sociedad ha comenzado a concientizarse de lo que pasa en el mundo y lo que han hecho ellos a lo largo de su historia. Times, they are a changin' decía uno de sus íconos en la música, afortunamente tenía razón y estamos siendo testigos de ese cambio, a mi me ha tocado reportar desde la zona en que los acontecimientos se están desarollando y aquí seguiré, pero a ti, lector, te tocará analizar si mis palabras son ciertas y observar de manera más neutral como se va desenvolviendo este acto que podría ser crucial para la historia no solo de la nación sino de los conflictos internacionales.