Luego del campeonato el siguiente torneo prometía bastante, parecía que la buena racha se extendería pero el equipo se desplomó contra el rival clásico y te quedaste con las manos vacías. Comenzó una nueva temporada y los resultados no se daban, el funcionamiento era malo, cambias la estrategia y las cosas mejoran pero uno de tus elementos clave parece estar jugando a un diferente número de revoluciones. Reflexionas sobre algo que hace meses venía rondando tu mente, algo que conoces como “el timing”:
En el campo uno se mueve en la dirección en la que espera que la jugada lo favorezca. Los recorridos sin balón son tan importantes como el saber llevar el juego. Se juega para el equipo, se practican las velocidades y cualidades del conjunto. Uno aprende a moverse a donde el juego irá para concretar la jugada y también sabe a donde se dirigirá el compañero para darle juego. Lamentablemente a veces uno espera que algún integrante del equipo nos habilite, nos provea, o nos siga la intención y esto no se da por falta de entendimiento, de práctica o desconocimiento de las capacidades del otro. Afortunadamente con algo de tiempo uno llega a conocer estas características del equipo y el equipo de uno; sabemos cuando y hacia donde se hará un sprint, a quien le gusta rematar, quien prefiere un pase picado, a quien le gusta llegar por sorpresa, quien gambetea, quien la prende como viene, en fin, variantes de cada cual.
Si la coordinación no se logra porque esos tiempos y movimientos no concuerdan, alguien en el equipo debe ceder, pero ¿qué pasa si un jugador provoca esa descoordinación por hacer ahora todos esos piques, pases, remates y demás que antes no hacia y que tanto hubieran servido en su momento?, ¿qué hacer si lo que se intentaba no resulta con un jugador, pero este si lo hace en la selección?, ¿debe el equipo adaptarse a él puesto que ya sabe y le gusta jugar como al equipo hace tiempo?, ¿se sigue con la estrategia y se le deja en la banca por desadaptación?
Siempre he creído que este es un juego de equipo y que debe prevalecer la integración y buen funcionamiento del conjunto sobre el genio y los caprichos de alguna estrella. La ideología es lo que nos ha llevado a conseguir triunfos importantes y debemos mantenerla, quien la entienda y contribuya como le corresponde, deberá jugar; última llamada para los que juegan a destiempo porque el campeonato viene cerrando duro y me quiero regresar a casa con algo de gloria, sin olvidar jugar arriesgado y vistoso.