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viernes, diciembre 17, 2010

El encanto del cover, un mundial después


No sé si prefiero a Calamaro cubriendo a Los Fabulosos o viceversa, o cada quien con la versión original, o ambas por igual cual si fueran canciones distintas, como "Algo contigo" que no es de Calamaro, ni de Vicentico, pero pareciera que es de cada uno de ellos.

Hace mucho, tanto que puede medirse en la base de mi nueva medida oficial de tiempo (mundiales), escribí El encanto del cover y no pretenedo cambiar ese punto de vista ni volver a profundizar en él, pero les recuerdo su existencia porque servirá de referencia en el resto de estas líneas.

Lo que me lleva a escribir esta mañana, además de esa "casualidad" llamada shuffle que me hizo escuchar Vasos Vacíos en la voz de Andrés, son un par de discos y otras varias canciones; el desastrozo tributo a Caifanes, Franz Ferdinand cubriendo a Blondie, los Cadillacs reinventando sus canciones, y el prometedor disco de Hoppo! (proyecto donde participa Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba).

Hablaré del caso de Franz Ferdinand, que parece de esos momentos al inicio de una banda donde sus propias canciones son pocas y recurren a repetir canciones de otros, cambiando únicamente las personas que la ejecutan, haciendo que la preferencia por una u otra versión se dé por la conexión que se tenga con el interprete más que por la canción misma. El tributo a Caifanes es diferente porque en general está plagado de covers que aportan nada, que logran menos conexión que las versiones originales y que parecen servir sólo para recordar que pocas cosas son tan atemporales cómo para prescindir de una renovación (aunque en este caso la renovación no favorezca).

Precisamente en este tema, la renovación, los Fabulosos Cadillacs dan un buen ejemplo y se meten al estudio 2 veces desde su regreso para reinventar sus propias canciones con ritmos muy distintos en cada una de la entregas que nos hicieron; "Padre Nuestro" se vuelve cumbia, por si no era suficientemente tropical en su versión original del Rey Azúcar, y una suerte similar corre Should stay or should I go en su traducción al español. Por otro lado, en el siguiente disco un banda de culto en el rock latinoamericano se acerca tanto al pop que de no ser por la inconfundible voz de Fernández Capello, uno pensaría que es otra agrupación la que interpreta. Luego de estos 'auto-covers', surge el disco tributo, para aprovechar al máximo esta reconexión Cadillezca y continuar demostrando que no sólo el autor/interprete original tiene la calidad y autoridad para reinventar una rola y dejarla alto en las listas de preferencia de los oyentes. ¿Qué cambia de estas versiones al tributo a Caifanes? ¿Qué hace que aplauda unas y condene otras? A mi parecer, el proceso de interiorización, la asimilación y entendimiento de la canción para poderla reinterpretarla. Es fácil decirlo detrás de un teclado y unos audifonos, pero en verdad me da la impresión de que el disco a Caifanes se realizó cambiando el ritmo y los instrumentos pensando en sonar distintos y no pensando en lo que cada canción es, además siendo honesto, tampoco me gustan todas las nuevas versiones de los Cadillacs ni todas las del tributo a Caifanes son desatrozas (rescato la de Banda Limón y por ahí habrá otra que se salve).

Previamente mencioné algunos ejemplos más de covers, podría analizar el detalle de los discos, o de las canciones, pero busco llegar a punto que refuerce lo que una buena reintepretación debe ser y eso lo encuentro con "Te recuerdo Amanda" y "Gracias a la vida", ambas en la versión que nos brinda HopPo! Víctor Jara, Silvio Rodríguez y Violeta Parra son nombres en la música en nuestro idioma que se volvieron importantes porque realmente sentían lo que cantaban y porque nos hacían sentirlo también, no es tarea fácil cambiar tanto la canción y seguir logrando lo mismo, pero el camino para hacerlo es haber entendido y asimilado la canción hasta el punto en que el nuevo interprete puede hacerle variaciones. Quizá las versiones de HopPo! no puedan considerarse mejores a las originales, pero sí son al menos valiosas por lo que aportan.

Si bien, a lo largo de esta especie de ensayo se ha privilegiado y casi promovido la realización de covers, también se advierte el peligro de hacerlos mal, pero sin llevarnos a una posición conservadora en torno a un tema que debiera ser tan libre como la inventiva de cada uno de los que deseemos reinterpretar una canción. La idea es que ese atrevimiento se dé, pero de la mejor manera, sin olvidar conectar(nos/se) y hacer de esta nueva versión algo memorable y trascendente.


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Nota: La lista publicada en El encanto del cover cambió, definitivamente porque yo cambié y porque surgen nuevas reinterpretaciones que logran ganarse un sitio adelante en esta escala de mejores conexiones.




lunes, septiembre 25, 2006

El encanto del 'cover'

Frecuentemente nos topamos con canciones que son una nueva versión de otra, y a veces esta nos parece mejor que la original. Casi siempre los artistas inician repitiendo lo que otros hacen, luego poco a poco van encontrando lo que desean escribir y componer y hacer, pero hay veces en que ya una vez definido el estilo deciden recrear alguna canción de otra persona. Tal es el caso de grupos como Molotov que siempre toma solo una parte de la canción original y la transforma, o Café Tacvba que añade sentimiento en medida justa para despertar el deseo de escuchar su versión.


Estas nuevas versiones logran ser mejores que las originales porque los arreglos hechos, la actualización del sonido, el cambio de ritmo, de sentido, la reinterpretación, la renovación del sentimiento que se les da, el entorno de los que la escuchamos, lo que hemos vivido o todas esas cosas al mismo tiempo permiten una mejor conexión de la que se alcanzó la primera vez.

Ahondando un poquito más se me ocurre que debe haber algo que permita definir cuando un ‘cover’ es mejor que la original, tal vez con algunas preguntas podríamos lograr establecer algo para luego presentar la lista de mis siete mejores ‘covers’ del rock en español.


¿La versión original debe haber trascendido?

No, quizá el ‘cover’ le dé esa trascendencia y eso de entrada ya lo haría mejor. Si trascendió, la nueva versión tendrá más merito al superarla porque haría de algo muy bueno algo mejor y eso no es fácil, es arriesgado pues podría vivir a la sombra de las comparaciones e incluso se dirá que fue empelada como trampolín. Para redondear la respuesta nos basta con decir que no es condición que la versión original haya trascendido pero que eso facilita las cosas, y como las hace menos meritorias entonces buscaremos canciones que hayan sido buenas desde un inicio y se hayan mejorado.


¿Debe haber sido buena?

Parte de esta respuesta está en la anterior, pero diremos que no, simplemente debe tener algo que la haga digna de ese deseo de ser reinterpretada, quizá la letra tiene una gran conexión con el nuevo interprete y eso hace que este le dé mayor sentimiento y sea capaz de transmitirlo a los escuchas logrando esa misma conexión que en él se dio; quizá el ritmo sea el eslabón que hace buena a la nueva versión a pesar de que la original no lo fue, pero si solo es el ritmo lo que logra esto entonces la letra o algún otro factor eran lo suficientemente atractivos para que el nuevo interprete se fijara en esta pieza musical y deseara ‘cubrirla’.


¿Tiene que ser totalmente distinta?

No, basta con que tenga un sello distintivo que permita diferenciarlas, aunque es muy probable que entre más notoria esa diferencia con la original mayor la cantidad de puntos que obtiene al momento de darle la calificación que la hace mejor.


Y ahora pasemos a la lista que anuncié:



Café Tacvba – Una mañana [José José] La versión del unplugged que hicieron los tacvbos para una cadena de videos está llena de emotividad, de sentimiento, de conexión con el público que asiste a esa presentación y la voz de Rubén, con las percusiones, el ritmo y la belleza de la letra forman un conjunto simplemente riquísimo.

Los Fabulosos Cadillacs – La parte de adelante [Andrés Calamaro] En el año de 1999 salió a la venta el último disco (de hecho fueron dos: La marcha del golazo solitario y Tributo a Sandro un disco de rock en donde los Cadillacs participan con ‘Porque yo te amo’) con canciones grabadas en estudio por esta banda argentina que es, sin temor a equivocarme, una de las cinco más influyentes en el rock en español de las últimas décadas. Luego de siete años LFC regresó a un estudio de grabación para crear una versión cargada de sentimiento, por lo que para ellos representa interpretar un tema de Calamaro (quién les produjo su segundo disco, Yo te avisé, en 1987, a mi juicio el primero donde los Cadillacs alcanzan ese sonido que los caracteriza) y por la letra misma de la versión original. Definitivamente todo se dio de la mejor manera para que tanto fans de Calamaro como de LFC coincidan en que la interpretación de los últimos supera la original en cuanto a la manera de llegarle a la gente y sobre todo las implicaciones que tiene este reencuentro.

Ely Guerra – Júrame [María Greever] Existen muchas versiones de esta canción, pero ninguna como la que Ely casi a capella y llena de sensualidad ejecuta en sus conciertos, un performance que si se ha visto y una versión que si se ha escuchado con los ojos cerrados no se olvidará jamás.

Botellita de Jerez – Jefe de jefes [Los tigres del norte] La botellita aprovechó muy bien la temática de esta canción para hacerle las variaciones suficientes y necesarias para mantener su guacarock y así hacer de esta canción una protesta y meterle la comicidad que los caracteriza. Mucho más divertida y, repito, no tan apegada a la original, incluso el ‘jefe de jefes’ se convierte en algo distinto y casi contrario a lo planteado por Los tigres del norte, una reinterpretación total; se nota un trabajo de creatividad con el sello de una de las bandas de culto en el rock de nuestro país.

Café Tacvba – Como te extraño mi amor [Leo Dan] El tercer disco de esta banda mexicana se integra casi únicamente de ‘covers’, la octava pista o la número infinito (vean la contraportada) o la última es una nueva versión de una canción exitosa del rock n roll en español, sí, del que se hacía en Latinoamérica mayoritariamente traduciendo las versiones que salían en inglés en los años 1960’s y principios de los 1970’s. En la versión de la banda de ciudad Satélite parece que se ha experimentado con mayor intensidad la situación descrita en la canción porque Rubén hace todo por comunicar los sentimientos en cada frase, el resto de la banda le proporciona el marco perfecto para que el mensaje llegue claro y el escucha lo retenga dentro de si atesorándolo.

Volovan – Te quiero [Hombres G] Una canción muy romántica pero de lo más meloso que hay en este planeta en su versión original, probablemente la más famosa de este grupo español ochentero. Sinceramente el arreglo de los mexicanos hace que ya no me de pena decir que me gusta, le dejan el sentimiento a la voz y le ponen música de verdadero rock, mucho más rápida y rítmica.

Los aterciopelados – Penas [Sandro] De colombianos para un argentino, dejando la letra intacta, reutilizando ese órgano tan característico de la música setentera sudamericana y agregando un beat muy de los noventas, este es un ejemplo de que un buen ‘cover’ no tiene que cambiar totalmente la versión original, pero tampoco tiene que ser un mero cambio de artista.


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Si deseas más información de alguna de las canciones o quieres que platiquemos sobre las que debieron estar en la lista coloca un comentario, si no estás en mi lista de msn deja tu correo.

miércoles, agosto 30, 2006

¿México depre?

La espera me agotó, no sé nada de vos. En llamas me acosté, y en un lento degradé supe que te perdí. No, porque ya no extraño como antes lo hacía, porque ya no queda esencia del amor de ayer. Aunque me juraras que mucho has cambiado, para mí lo nuestro ya está terminado, no me pidas nunca que vuelva jamás. It’s the best thing that you ever had, the best thing you ever had has gone away. De repente no puedo respirar, necesito un poco de libertad, que te alejes por un tiempo de mi lado, que me dejes en paz. Siempre fue mi manera de ser, no me trates de comprender, no hay nada que se pueda hacer, soy poco paranoico, lo siento. A ratitos ya te empiezo a extrañar, me preocupa que te pueda perder, necesito que te acerques a mí, para sentir el calor de tu cuerpo. Aunque casi me equivoco y te digo poco a poco no me mientas, no me digas la verdad, no te quedes callada, no levantes la voz ni me pidas perdón. Aunque casi te confieso que también he sido un perro compañero, un perro ideal que aprendió a ladrar y a volver al hogar para poder comer.


¿Lograste reconocer la letra o alguna de estas canciones? Quizá se te hicieron conocidas pero no supiste de cuales se trataba (al final incluyo la lista de estas canciones y su interprete), no importa, lo relevante en esta ocasión es que al momento que las leías te ibas dando cuenta que quizá forman parte de tu background musical. ¿Te fijaste que todas tienen algo de dolor en su contenido? ¿Has notado cuantas canciones de este estilo hay? ¿Por qué tienen tanto éxito?

Hace unos días publiqué algo sobre la identificación y la conexión con la música; la respuesta a varias de las preguntas hechas arriba podría estar precisamente en esa publicación pues, como ahí dije, uno convierte las melodías en parte de sus predilecciones dependiendo de que tanto nos conectemos con el sentimiento transmitido. Ahora, puede que hayamos sufrido como en las letras que presenté o que simplemente alcancemos a entender el mismo dolor, para este último caso contamos con el beneficio de ser mexicanos. Y es que no podemos negar que nos gusta sufrir, nos gusta exagerar lo que nos sucede, creemos y nos encanta repetir que los dioses de la fortuna nos dan la espalda, estamos seguros que este dolor será insuperable e incluso que no merecemos tanta desgracia.

¿Qué por qué lo digo? Pero si es obvio, José Alfredo nos legó esto en su vasta colección de canciones de mariachi escritas. No nieguen que letras como:
Porque yo a donde voy hablaré de tu amor como un sueño dorado y, olvidando el rencor no diré que tu adiós me volvió desgraciado.
Cuando ya de tu orgullo no te quede ni gota y la luz de tus ojos se comience a apagar, hablaremos entonces del amor de nosotros y sabrás que mis besos, los que tanto desprecias, van a hacerte llorar.
Si yo te hubiera dicho “no te vayas” que triste me esperaba el porvenir, si yo te hubiera dicho “no me dejes” mi propio corazón se iba a reír.
Si encuentras un amor que te comprenda, y sientes que quiere más que nadie, entonces yo daré la media vuelta y me iré con el sol cuando muera la tarde.
contienen esos elementos para que terminemos diciendo “pobre tipo, cuánto sufre” o “¡caray!, eso es dolor“ e incluso lleguemos a sentirnos en ese nivel de sufrimiento.

Antes de continuar quiero que quede claro que no estoy afirmando que siempre somos así, o que todos actuamos, pensamos o sentimos de este modo, ni que toda la música mexicana ni todas las canciones de mariachi traten únicamente de sufrimiento.

Bueno, prosiguiendo con lo antes dicho; nos gustan ese tipo de canciones, porque no solo en la música vernácula las encontramos. Otras agrupaciones que resultan bastante exitosas en nuestro país también incluyen en su repertorio canciones “de dolidos”:
Siento que me quieres hoy, creo que mañana ya no.
No me digas que me quieres, que me adoras, que me amas, que ya no te creo nada.
The more you ignore me, the closer I’ll get.
Y decían que bonito era vernos pasear, queriéndonos infinito, pensaban “siempre será igual”.
Es que me mata tu ausencia y haberte querido tanto.
Y es verdad, soy un payaso, pero que le voy a hacer si uno no es lo que quiere sino lo que puede ser.
I know you’ll be a star in somebody else’s sky, but why can’t it be mine.
Quizá sea mejor que quedes así, lejana y real… quizá soy difícil y yo no lo sé y tú lo descubras y duela después.
Mujer, no me dejes así, no me dejes tan solo, no quiero sufrir; vivir todo este tiempo sin tu amor me ha sido tan difícil porque estoy herido por un aguijón que es todo tu cariño.

Pero, ¿por qué nos gusta sentir sufrimiento de más?, ¿por qué ese afán de tirarnos al drama? ¿de verdad hemos pasado por eso como para identificarnos?, ¿o acaso es qué estas canciones logran transmitirnos tan bien esos sentimientos que casi podríamos asegurar que luego de escucharlas ya lo vivimos? En mi opinión van de la mano dos factores, el primero de ellos tiene que ver precisamente con esta última pregunta y el segundo con nuestra cultura. La capacidad de que nos hagan sentir algo que no hemos vivido la valoramos mucho y consideramos virtuoso a quién es capaz de hacerlo, por eso cuando "nos llega" una canción es más fácil que sea con la transmisión de sentimientos depresivos, porque una situación que evoca algo tan profundo como la derrota y/o el abandono sin que nos haya ocurrido determina una gran capacidad de recreación. Por el contrario si ya vivimos algo parecido, entonces será más fácil recordarlo y asociarlo, de exagerarlo; es aquí donde entra la cultura, vivimos en un país que ha sido invadido, que fue conquistado y dominado por una cultura (la española) que a su vez también lo fue (por los árabes, romanos, etc), que antes de eso probó las mieles de ser el vencedor (los aztecas y mayas) o que siempre han sido vencidos (tlaxcaltecas y otros pueblos sometidos por los grandes imperios mesoamericanos).

Añoramos el éxito antes tenido, o el nunca alcanzado. Recordamos bastante, nos anclamos de más en el pasado. Estamos seguros de que se nos debe algo, reconocimiento, gloria, felicidad. Entonces nos formamos la idea de que realmente sufrimos y eso nos identifica con las canciones depresivas, y el resto del sentimiento nos lo transmite la melodía y eso lleva a un alto grado de estima de la misma.

Para ya no hacer más largo este cuento, aceptémoslo, elegí canciones y grupos que tienden a tirarse a la depresión pero eso no cambio el hecho de que nos gusta hacernos los sufridos, terminar bebiendo y “compartiendo” el dolor. Léanse El laberinto de la soledad, fíjense en la cantidad de rolas tristes que tienen, dense cuenta cuales son las canciones que más profundas y llegadoras les parecen a ustedes y a la gente que los rodea. Disfruten la transmisión de sentimiento y dolor que hay en estas canciones solos o con alguien que los haga sentirse comprendidos, acompañénlas con su bebida y ambiente preferido, y si logran conectarse y/o identificarse al máximo pues chillen con gusto y sin pena, total que de raro tiene que los vean llorando por...


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Canciones del primer párrafo:
Crimen (Gustavo Cerati). No (Alejandro Fernández). High and dry (Radiohead). Un osito de peluche de Taiwán (Auténticos decadentes). Flaca (Andrés Calamaro).


Canciones de José Alfredo Jiménez:
Un mundo raro.
Cuando nadie te quiera.
La noche de mi mal.
Media Vuelta.


Resto de las canciones:
Siento que (Jumbo).
Ingrata (Café Tacvba).
The more you ignore me (Morrisey).
Infinito (Enrique Bunbury).
Mareo (Babasónicos).
Payaso (José José).
Black (Pearl Jam).
Se cuenta de ti (Silvio Rodríguez).
El aguijón (Fabulosos Cadillacs).
Qué de raro tiene (Vicente Fernández).

domingo, agosto 27, 2006

Guía musical para vivir plenamente

1. All you need is love.

The Beatles – All you need is love

2. Don’t look for answers, just take the chances.

Billy Joel – Don’t ask me why

3. Always such a perfect day.

Lou Reed – Perfect Day

4. Para enamorarme no necesito tu consentimiento.

Babasónicos – Curtis

5. You got to live your life as though you’re number one; you got to live your life and make a point of having some fun.

Lou Reed – Wagon wheel

6. Today is the greatest day I’ve ever known, can’t wait for tomorrow.

Smashing pumpkins – Today

7. Miraré tus ojos como si fueran los últimos de este país.

Café Tacvba – Las flores

8. Precious and fragile things need special handling.

Depeche mode – Precious


Conexión musical

¿Que por qué preferimos escuchar a tal o cual grupo, artista, canción o incluso versión en particular? Simple, porque ese conjunto de ritmo, letra y emoción logran una conexión con nosotros, alcanzan a transmitirnos la historia contada, recrean el ambiente narrado, comparten la emoción y nos llevan a sentirnos identificados.

Entonces lo que nos gusta más es con lo que nos conectamos y con lo que nos identificamos. Primero nos concentraremos en esto último, en la identificación, aunque ambos motivos no son excluyentes.

Bien, cuando te identificas con algo o con alguien es porque reconoces similitudes en ese algo con lo que tú has vivido, con algo que ha estado cerca de ti. Así por ejemplo quién ha sufrido por enamorarse de alguien que solo puede corresponderle con amistad se sentirá identificado con la letra Agua de Jarabe de Palo, con La diferencia de Juan Gabriel, con Let me kiss you de Morrisey o con alguna de las miles de canciones que tienen esta temática. Resulta más fácil que una canción te guste si has pasado por la situación que se describe en ella, el resto es cuestión del ritmo y la manera en que te transmiten la historia. Y es que precisamente esa identificación es lo que nos permite asociarnos y facilitar la conexión que es lo que realmente hace que te guste esa pieza musical.

Decía que la conexión es la parte realmente fundamental, y eso es porque existen canciones que nos llegan, que logran no solo que recreemos lo que en ellas se dice si no que seamos capaces de sentir lo mismo que el interprete y el autor aun sin haberlo vivido. En mi caso esto ocurre especialmente con Te para tres de Soda Stereo, y últimamente con Desde que te perdí de Kevin Johansen. Esto hace que reconozcamos una gran capacidad de provocar, de dar a conocer, de hacernos parte de algo a lo que no creíamos pertenecer por no haberlo vivido y ese nivel tan alto de emotividad forma la conexión que hará valorar esa canción cada vez que se escuche y que por consiguiente la pondrá en nuestra lista de favoritas.

Dicho lo anterior, y cambiando un poco el tono, procedo a explicar el motivo que me llevó a utilizarlo como preámbulo y de qué. Lo que realmente quiero es compartir contigo esas canciones (de nuestro idioma) con las que logro ya sea identificarme o comprender lo que sienten y describen tanto interprete como autor y que me hacen decir “que bueno es Calamaro” o “uuuuy, que buena rola” o algo de ese estilo justo al reconocer los primeros acordes o cuando acaba alguna estrofa. ¿Por qué lo usé de entrada entonces? Pues para que sea más fácil que sepas lo que me hace considerar esas piezas musicales dignas de ser compartidas contigo ¿Y para que quiero compartirlo contigo? Bueno, eso no es tan sencillo de responder, pero quizá es para que te sea más fácil entender como soy, porque es evidente que si me siento identificado con algo es porque tengo ciertos aspectos en común, lo dije arriba, puede que esto sirva para que armes una parte de mi; quizá simplemente necesitaba una justificación para la música que programo en la estación de la que formo parte; probablemente es porque me gusta la idea de ser una especie de intermediario de transmisores y receptores de situaciones, porque quiero ayudar a que tú también, sin necesidad de haberlo vivido logres decir “que razón hay en esa letra, hasta yo lo sentí”; tal vez es porque espero algún día poder compartir la misma sensación cuando escuchemos una canción juntos o cada quien de su lado del mundo.