miércoles, agosto 30, 2006

¿México depre?

La espera me agotó, no sé nada de vos. En llamas me acosté, y en un lento degradé supe que te perdí. No, porque ya no extraño como antes lo hacía, porque ya no queda esencia del amor de ayer. Aunque me juraras que mucho has cambiado, para mí lo nuestro ya está terminado, no me pidas nunca que vuelva jamás. It’s the best thing that you ever had, the best thing you ever had has gone away. De repente no puedo respirar, necesito un poco de libertad, que te alejes por un tiempo de mi lado, que me dejes en paz. Siempre fue mi manera de ser, no me trates de comprender, no hay nada que se pueda hacer, soy poco paranoico, lo siento. A ratitos ya te empiezo a extrañar, me preocupa que te pueda perder, necesito que te acerques a mí, para sentir el calor de tu cuerpo. Aunque casi me equivoco y te digo poco a poco no me mientas, no me digas la verdad, no te quedes callada, no levantes la voz ni me pidas perdón. Aunque casi te confieso que también he sido un perro compañero, un perro ideal que aprendió a ladrar y a volver al hogar para poder comer.


¿Lograste reconocer la letra o alguna de estas canciones? Quizá se te hicieron conocidas pero no supiste de cuales se trataba (al final incluyo la lista de estas canciones y su interprete), no importa, lo relevante en esta ocasión es que al momento que las leías te ibas dando cuenta que quizá forman parte de tu background musical. ¿Te fijaste que todas tienen algo de dolor en su contenido? ¿Has notado cuantas canciones de este estilo hay? ¿Por qué tienen tanto éxito?

Hace unos días publiqué algo sobre la identificación y la conexión con la música; la respuesta a varias de las preguntas hechas arriba podría estar precisamente en esa publicación pues, como ahí dije, uno convierte las melodías en parte de sus predilecciones dependiendo de que tanto nos conectemos con el sentimiento transmitido. Ahora, puede que hayamos sufrido como en las letras que presenté o que simplemente alcancemos a entender el mismo dolor, para este último caso contamos con el beneficio de ser mexicanos. Y es que no podemos negar que nos gusta sufrir, nos gusta exagerar lo que nos sucede, creemos y nos encanta repetir que los dioses de la fortuna nos dan la espalda, estamos seguros que este dolor será insuperable e incluso que no merecemos tanta desgracia.

¿Qué por qué lo digo? Pero si es obvio, José Alfredo nos legó esto en su vasta colección de canciones de mariachi escritas. No nieguen que letras como:
Porque yo a donde voy hablaré de tu amor como un sueño dorado y, olvidando el rencor no diré que tu adiós me volvió desgraciado.
Cuando ya de tu orgullo no te quede ni gota y la luz de tus ojos se comience a apagar, hablaremos entonces del amor de nosotros y sabrás que mis besos, los que tanto desprecias, van a hacerte llorar.
Si yo te hubiera dicho “no te vayas” que triste me esperaba el porvenir, si yo te hubiera dicho “no me dejes” mi propio corazón se iba a reír.
Si encuentras un amor que te comprenda, y sientes que quiere más que nadie, entonces yo daré la media vuelta y me iré con el sol cuando muera la tarde.
contienen esos elementos para que terminemos diciendo “pobre tipo, cuánto sufre” o “¡caray!, eso es dolor“ e incluso lleguemos a sentirnos en ese nivel de sufrimiento.

Antes de continuar quiero que quede claro que no estoy afirmando que siempre somos así, o que todos actuamos, pensamos o sentimos de este modo, ni que toda la música mexicana ni todas las canciones de mariachi traten únicamente de sufrimiento.

Bueno, prosiguiendo con lo antes dicho; nos gustan ese tipo de canciones, porque no solo en la música vernácula las encontramos. Otras agrupaciones que resultan bastante exitosas en nuestro país también incluyen en su repertorio canciones “de dolidos”:
Siento que me quieres hoy, creo que mañana ya no.
No me digas que me quieres, que me adoras, que me amas, que ya no te creo nada.
The more you ignore me, the closer I’ll get.
Y decían que bonito era vernos pasear, queriéndonos infinito, pensaban “siempre será igual”.
Es que me mata tu ausencia y haberte querido tanto.
Y es verdad, soy un payaso, pero que le voy a hacer si uno no es lo que quiere sino lo que puede ser.
I know you’ll be a star in somebody else’s sky, but why can’t it be mine.
Quizá sea mejor que quedes así, lejana y real… quizá soy difícil y yo no lo sé y tú lo descubras y duela después.
Mujer, no me dejes así, no me dejes tan solo, no quiero sufrir; vivir todo este tiempo sin tu amor me ha sido tan difícil porque estoy herido por un aguijón que es todo tu cariño.

Pero, ¿por qué nos gusta sentir sufrimiento de más?, ¿por qué ese afán de tirarnos al drama? ¿de verdad hemos pasado por eso como para identificarnos?, ¿o acaso es qué estas canciones logran transmitirnos tan bien esos sentimientos que casi podríamos asegurar que luego de escucharlas ya lo vivimos? En mi opinión van de la mano dos factores, el primero de ellos tiene que ver precisamente con esta última pregunta y el segundo con nuestra cultura. La capacidad de que nos hagan sentir algo que no hemos vivido la valoramos mucho y consideramos virtuoso a quién es capaz de hacerlo, por eso cuando "nos llega" una canción es más fácil que sea con la transmisión de sentimientos depresivos, porque una situación que evoca algo tan profundo como la derrota y/o el abandono sin que nos haya ocurrido determina una gran capacidad de recreación. Por el contrario si ya vivimos algo parecido, entonces será más fácil recordarlo y asociarlo, de exagerarlo; es aquí donde entra la cultura, vivimos en un país que ha sido invadido, que fue conquistado y dominado por una cultura (la española) que a su vez también lo fue (por los árabes, romanos, etc), que antes de eso probó las mieles de ser el vencedor (los aztecas y mayas) o que siempre han sido vencidos (tlaxcaltecas y otros pueblos sometidos por los grandes imperios mesoamericanos).

Añoramos el éxito antes tenido, o el nunca alcanzado. Recordamos bastante, nos anclamos de más en el pasado. Estamos seguros de que se nos debe algo, reconocimiento, gloria, felicidad. Entonces nos formamos la idea de que realmente sufrimos y eso nos identifica con las canciones depresivas, y el resto del sentimiento nos lo transmite la melodía y eso lleva a un alto grado de estima de la misma.

Para ya no hacer más largo este cuento, aceptémoslo, elegí canciones y grupos que tienden a tirarse a la depresión pero eso no cambio el hecho de que nos gusta hacernos los sufridos, terminar bebiendo y “compartiendo” el dolor. Léanse El laberinto de la soledad, fíjense en la cantidad de rolas tristes que tienen, dense cuenta cuales son las canciones que más profundas y llegadoras les parecen a ustedes y a la gente que los rodea. Disfruten la transmisión de sentimiento y dolor que hay en estas canciones solos o con alguien que los haga sentirse comprendidos, acompañénlas con su bebida y ambiente preferido, y si logran conectarse y/o identificarse al máximo pues chillen con gusto y sin pena, total que de raro tiene que los vean llorando por...


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Canciones del primer párrafo:
Crimen (Gustavo Cerati). No (Alejandro Fernández). High and dry (Radiohead). Un osito de peluche de Taiwán (Auténticos decadentes). Flaca (Andrés Calamaro).


Canciones de José Alfredo Jiménez:
Un mundo raro.
Cuando nadie te quiera.
La noche de mi mal.
Media Vuelta.


Resto de las canciones:
Siento que (Jumbo).
Ingrata (Café Tacvba).
The more you ignore me (Morrisey).
Infinito (Enrique Bunbury).
Mareo (Babasónicos).
Payaso (José José).
Black (Pearl Jam).
Se cuenta de ti (Silvio Rodríguez).
El aguijón (Fabulosos Cadillacs).
Qué de raro tiene (Vicente Fernández).

domingo, agosto 27, 2006

Guía musical para vivir plenamente

1. All you need is love.

The Beatles – All you need is love

2. Don’t look for answers, just take the chances.

Billy Joel – Don’t ask me why

3. Always such a perfect day.

Lou Reed – Perfect Day

4. Para enamorarme no necesito tu consentimiento.

Babasónicos – Curtis

5. You got to live your life as though you’re number one; you got to live your life and make a point of having some fun.

Lou Reed – Wagon wheel

6. Today is the greatest day I’ve ever known, can’t wait for tomorrow.

Smashing pumpkins – Today

7. Miraré tus ojos como si fueran los últimos de este país.

Café Tacvba – Las flores

8. Precious and fragile things need special handling.

Depeche mode – Precious


Local 2, visitante 3

Domingo por la mañana, te despierta el recuerdo de la noche que acaba de concluir, una mezcla de satisfacción y derrota, como al final del partido que tu equipo recién había perdido luego de tener un buen desempeño; es lo mismo con ella, te deja con la sensación de no haber salido victorioso a pesar de que diste un buen partido.

Quizá te dejas llevar muy bien, tanto que ya no sabes si lo haces a propósito para obligarla a que sea quien, con sus pasos, te muestre el camino, o si eres tan “vulnerable a su lado más amable” que simplemente sigues el vaivén del encuentro tratando, como siempre, de anotar dejando desprotegida la defensa.

Medio día ya, has dejado que Andrés, Billy y Silvio te ayuden a entender, y parece que el neoyorkino ha superado al argentino y al cubano esta vez porque al escuchar She’s always a woman crees que le tocó jugar con el mismo rival. Lo reconoces, definitivamente habla del mismo equipo al que te enfrentas, y te identificas, tratas de aprender la estrategia al tiempo que sonríes y cantas frente al espejo sabiendo que quizá ella ha escuchado esa descripción pero no sintiendo lo que tú.

De pronto la pista cambia y tu sistema de juego se ve reafirmando por las sabias palabras que forman parte de tu ¿o La? Guía musical para vivir plenamente. Una vez más sonríes, ahora con verdadera y profunda satisfacción y te dices que me gane cada vez que quiera, que me gane por un marcador abultado, que me gane con menos hombres en el campo, qué importa que siempre haya más afición de su parte, qué importa que no haya tenido todavía un mano a mano, yo voy a seguir fiel a esta filosofía, i won’t look for answers, i’ll take the chances, voy a seguir saliendo a jugar bien, de manera limpia, proponiendo, arriesgando…

Conexión musical

¿Que por qué preferimos escuchar a tal o cual grupo, artista, canción o incluso versión en particular? Simple, porque ese conjunto de ritmo, letra y emoción logran una conexión con nosotros, alcanzan a transmitirnos la historia contada, recrean el ambiente narrado, comparten la emoción y nos llevan a sentirnos identificados.

Entonces lo que nos gusta más es con lo que nos conectamos y con lo que nos identificamos. Primero nos concentraremos en esto último, en la identificación, aunque ambos motivos no son excluyentes.

Bien, cuando te identificas con algo o con alguien es porque reconoces similitudes en ese algo con lo que tú has vivido, con algo que ha estado cerca de ti. Así por ejemplo quién ha sufrido por enamorarse de alguien que solo puede corresponderle con amistad se sentirá identificado con la letra Agua de Jarabe de Palo, con La diferencia de Juan Gabriel, con Let me kiss you de Morrisey o con alguna de las miles de canciones que tienen esta temática. Resulta más fácil que una canción te guste si has pasado por la situación que se describe en ella, el resto es cuestión del ritmo y la manera en que te transmiten la historia. Y es que precisamente esa identificación es lo que nos permite asociarnos y facilitar la conexión que es lo que realmente hace que te guste esa pieza musical.

Decía que la conexión es la parte realmente fundamental, y eso es porque existen canciones que nos llegan, que logran no solo que recreemos lo que en ellas se dice si no que seamos capaces de sentir lo mismo que el interprete y el autor aun sin haberlo vivido. En mi caso esto ocurre especialmente con Te para tres de Soda Stereo, y últimamente con Desde que te perdí de Kevin Johansen. Esto hace que reconozcamos una gran capacidad de provocar, de dar a conocer, de hacernos parte de algo a lo que no creíamos pertenecer por no haberlo vivido y ese nivel tan alto de emotividad forma la conexión que hará valorar esa canción cada vez que se escuche y que por consiguiente la pondrá en nuestra lista de favoritas.

Dicho lo anterior, y cambiando un poco el tono, procedo a explicar el motivo que me llevó a utilizarlo como preámbulo y de qué. Lo que realmente quiero es compartir contigo esas canciones (de nuestro idioma) con las que logro ya sea identificarme o comprender lo que sienten y describen tanto interprete como autor y que me hacen decir “que bueno es Calamaro” o “uuuuy, que buena rola” o algo de ese estilo justo al reconocer los primeros acordes o cuando acaba alguna estrofa. ¿Por qué lo usé de entrada entonces? Pues para que sea más fácil que sepas lo que me hace considerar esas piezas musicales dignas de ser compartidas contigo ¿Y para que quiero compartirlo contigo? Bueno, eso no es tan sencillo de responder, pero quizá es para que te sea más fácil entender como soy, porque es evidente que si me siento identificado con algo es porque tengo ciertos aspectos en común, lo dije arriba, puede que esto sirva para que armes una parte de mi; quizá simplemente necesitaba una justificación para la música que programo en la estación de la que formo parte; probablemente es porque me gusta la idea de ser una especie de intermediario de transmisores y receptores de situaciones, porque quiero ayudar a que tú también, sin necesidad de haberlo vivido logres decir “que razón hay en esa letra, hasta yo lo sentí”; tal vez es porque espero algún día poder compartir la misma sensación cuando escuchemos una canción juntos o cada quien de su lado del mundo.