viernes, septiembre 01, 2006

Despierto

Dormí, poco, menos de lo que se suponía. Mi café, las hojas del trabajo por concluir, el teléfono y el monitor me recuerdan que el día a penas comienza. Abro completamente las persianas para ver el piso 12, ese que tan cerca siento pero nunca lo ha estado de verdad.

Un trago al café y escucho que me dicen “¿como vas?”; “bien” es mi respuesta y es que se me ha dibujado una sonrisa, cómo no podría ir bien si había comenzado deprimido y el solo hecho de estar mirando al cielo frío y nublado del norponiente de la ciudad al tiempo que este exquisito aroma en mi taza y el recuerdo de otro no presente se confunden en mi mente me han puesto contento.

Cierro los ojos, despierto, sonrío y vuelvo a pensar en...

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