miércoles, enero 28, 2009

sobres

Sabes que has actuado fuera de lo establecido, pero no te quedaba otra alternativa distinta a buscar tu protección primero, ahora quieres asegurar que el contenido del microdispositivo de almacenamiento sea el adecuado y así lo haces. Extraes de tu mochila tu computadora portátil y conectas el microdispositivo, introduces la contraseña y al comprobar que no has sufrido otro engaño tomas uno de los teléfonos que compraste en el viaje y realizas una llamada. No pasarán ni diez minutos cuando un mensajero coloque el sobre con las instrucciones justo donde habías dejado el otro con la nota "wait, you'll receive what you are looking for".

Desciendes del tren antes de llegar al destino y abordas otro con dirección distinta, te diriges a tu base de operaciones. Sabes que en la Agencia va a causar revuelo tu decisión de no dar a cambio lo que debías. Desechas el teléfono que recién usaste y tomas uno nuevo, decides anticiparte y marcas a la Agencia para informar que en menos de una hora, si el contacto es hábil, tendrá lo acordado y tú estarás volando de vuelta al cuartel en un par de días. Esquivas un poco el regaño, pero no te la crees, sigues sospechando.

Algunas horas después llegas a tu dormitorio, y haces un respaldo de la información a pesar de que sabes que va contra las reglas. Sales a tomar un poco de aire y antes de desechar otro teléfono lo ocupas para solicitar una nueva entrega, si el contacto hizo bien su trabajo estará en la que era tu habitación en la ciudad del intercambio y habrá encontrado el boleto de autobus que parte la mañana siguiente de vuelta a la capital. Imaginas lo que ocurrirá en unos minutos: el contacto, pensando en qué salió mal y en si debe hacer caso a las instrucciones y abordar el autobus, escuchará un crujir en el pasillo y luego un golpeteo en su puerta; un sobre se deslizará por debajo de ésta y luego se escucharán unos pasos alejarse; el contacto se levantará, tomará el sobre, y dudando abrirá la puerta pistola en mano y con sumo cuidado; mirará por el pasillo, cerrará la puerta, tomará el sobre, lo abrirá y al leer las instrucciones y ver la llave se convencerá que no le queda otra, obedecerá el juego y mañana buscará el casillero número 434 de la estación de autobuses de la capital.



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