viernes, agosto 12, 2011

De música libre y el paso del tiempo


El tiempo vuela, no hay duda. Es difícil asimilar que han pasado ya cinco años desde aquella agradable plática vespertina que precedió a una noche acompañada por falsas colas de conejo y una tabla mágica de bebidas espumosas color rosa. Cinco años ya y muchas cosas han pasado: ya no hay Clio azul para los regresos a casa; ya no hay pláticas al salir del trabajo; recibimos y nos hacemos envíos internacionales de golosinas; el cover a you really got me goin' ha sido remplazado en el setlist por prácticamente un disco entero de covers a Silvio Rodríguez; el Hard Rock Live ya no es suficiente para una presentación de Los Bunkers, grupo del que afortunadamente seguimos presenciando conciertos con el mismo agrado aunque con algunos días y 2700 kilómetros de diferencia.

La noche de anoche resultó inevitable recordar la primera vez que asistí a una presentación de este quinteto andino, resultó inevitable caer en cuenta que cinco años han pasado desde entonces y resultó inevitable comparar los dos eventos. También era jueves, aquella ocasión fue en octubre; desde entonces ya eran muy buenos, sólo que ahora son mucho más populares; hacían covers, pero los que hacen ahora los siento más íntimos a pesar de que el recinto era mucho más grande; continuan teniendo esa manera de contagiar su energía que hace que uno siempre quiera verlos, ya sea que se presenten en festivales o tengan, como anoche, su propio concierto.

El "Música Libre", albúm de la gira de anoche, aumenta en gran medida mi apego por la banda chilena por estar lleno de nuevas versiones de canciones que me gustan y me remiten a una época en mi vida que tiene gran importancia, casualmente(?) la etapa en que nos conocimos. La presentación de hace cinco años tiene asegurado un lugar en mi memoria sentimental que sobrepasa su valor musical, forjó en gran medida mi intenso gusto por Los Bunkers, le dio a sus canciones una asociación neurológica inmediata contigo.

Sería injusto decir que aprecio tanto a este grupo por estas asociaciones sentimentales, la verdad es que me parecen muy talentosos y seguro se encontrarían entre mis favoritos aun sin lo mencionado en el párrafo anterior. Sería injusto que asegurar que a pesar de ser tan buenos llegarían alto en mi ranking personal si no hubiera ese vínculo con alguna parte de mi red neuronal que guarda a manera de circuitos los eventos y sentimientos compartidos. Los Bunkers no son el único artista por el cual tenemos un gusto similar, quizá ni siquiera te guste del mismo modo que a mí, pero ambos sabemos que hay algo en ellos que nos une y que aunque cinco años suena a mucho, para el tiempo que llevamos de conocernos se va volviendo poco y seguramente esa tarde noche de octubre la seguiremos recordando dentro de cinco o veinte años más.


1 comentario:

  1. Cinco años suena mucho, pero en realidad es poco y será poco para el tiempo que seguiremos compartiendo en esta vida. Estoy segura que a pesar de la distancia muchos buenos momentos por compartir están por vivir. Nos hemos hecho viejos?? Tal vez, pero siempre nos recuerdo saliendo de la escuela y de camino a casa. Pero también puedo decir que el crecer nos ha dado más cosas en común que antes y no solo en gustos musicales. Ahora que me encuentro lejos entiendo muchas cosas que decías sobre lo que es vivir en la distancia con un poco de melancolía y anhelo de lo que se tenía. No digo que la paso mal, más bien todo lo contrario soy feliz, intento cumplir mis sueños y sobre todo dar mucho amor, pero aun así extraño.

    Si,extraño a las personas y los lugares divertidos y da medio ser olvidado, pero con amigos como tu sé que siempre tengo a alguien con quién contar y con quien regresar para seguir disfrutando del camino.

    Gracias AMIGO Gracias.
    Te quiero

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